Fin de la primera parte
November 5th, 2007, 36 Comments »Hasta que empezó esta gira hace unos meses, habían transcurrido dos años sin tocar en una sala nosotros solos; dos años sin ser cabeza de cartel y cola de ratón de nuestro propio cartel. Cómo lo echábamos de menos. Por diferentes motivos hemos estado tocando en festivales y sitios con más grupos, lo cual está muy bien, genial, pero quizá ahí nunca llegas a sentir el calor de verdad de tu público, de la gente que va a verte a ti. En caso de haberla. Bueno, lo sientes, pero no tanto como en estos conciertos de ahora. Nos está sorprendiendo la cantidad de gente que viene a vernos. Las distancias cortas de las salas nos intimidan tanto como nos motivan y creo que ahora estamos muy muy motivados e… igual de intimidados. Nos lo estamos pasando bien tocando. De puta madre lo define mejor. Nunca nos enteramos a ciencia cierta de los números, calculamos a ojo, siempre por arriba, claro, pero ver tanta gente en Barcelona o en Gijón, por poner dos ejemplos, nos dejó más alucinados de lo que ya estábamos. Fue inesperado e impresionante. Creo que no olvidaremos estos últimos concierto que estamos haciendo. En definitiva, estamos felices por haber empezado esta gira y deseando que siga y no pare.
La primera parte, antes de irnos a Francia, ya terminó.
Quizá a algún lector (o incluso redactor!) de la Rolling Stone o similar le parezca increíble y decepcionante, pero la verdad es que un fin de semana con dos o tres conciertos suele ser para una banda un 80% de aburrimiento seguro y el resto, diversión incierta. Son seguras las horas de furgo, el menú de carretera, el flan, las natillas, la fruta, el pan y el vino, las pruebas de sonido, los tiempos muertos y el nada que hacer. Y por desgracia, simplemente es probable que el concierto salga bien y que el postconcierto también. Si los conciertos salen bien, que traducido al castellano significa si la gente se va contenta, la parte aburrida casi se nos olvida. A veces, como en Santoña, hacemos una excepción, nos lo montamos bien y nos metemos un buen homenaje, un chuletón o algo así.
Una cosa buena es la cantidad de gente que conocemos cada día. Lo malo es que probablemente no nos volvamos a ver hasta dentro de meses o nunca más en la vida, así que pedimos disculpas ya por si algún día no os reconocemos o confundimos vuestros nombres. Hablando de esa gente que conocemos, aprovecho la ocasión para contar una cosa; y es que hace 6 ó 7 años nos escribió un chico para que le mandásemos una maqueta por correo: fue nuestro primer envío y nuestro primer e-mail. No sé dónde la había escuchado. Fue también ya para siempre nuestro primer fan y nunca nos hemos olvidado de su nombre: Raúl. Y como tantos años después vino a vernos a Santoña y casi no pudimos hablar con él, le mandamos un abrazo desde aquí.
El trato que hemos recibido en cada sala por parte de la gente que trabaja en ellas ha sido perfecto, sin excepción. El trato sí, pero la verdad incómoda es que hay salas o sitios que no tienen los medios, o no quieren tenerlos, o pasan, para que un concierto suene bien. No me refiero a un concierto nuestro, sino a un concierto cualquiera. No es una opinión lo que cuento sino cosas que pasan; cosas que a veces son accidentes pero por desgracia otras no. Que la mitad de una mesa de sonido no funcione o cuatro altavoces dejen de sonar, por ejemplo, son cosas que han pasado varias veces. En Toledo, en nuestra ciudad, sin ir más lejos, uno de los conciertos en que más ilusión hemos puesto nunca, pasó. En al menos dos ocasiones más hemos estado a punto de suspender. Al final se toca, pero como los grupos no nos quejamos y el público no lo sabe, las cosas no mejoran. Y la solución no puede ser no volvemos o qué van a pensar de nosotros si nos quejamos porque entonces los grupos haremos la mitad de conciertos al año (bastante jodida está la cosa) y habrá que dedicarse a otra historia. Esto no debería ofender a nadie. Hay que ser autocrítico, pienso, en cualquier curro. Y los grupos no debemos decir que sí a todo.
Lo ideal es que cuando un concierto suene mal, sólo pueda ser por culpa del grupo. Nosotros al menos queremos para nosotros esa responsabilidad. Que no sea por culpa de nada ni nadie más. Si sonamos mal, que sea porque tocamos mal.
No sé si por suerte o por desgracia, un técnico de sonido es muy importante para un grupo y para lo que llega a orejas del público. Pero seguro que por suerte, nosotros estamos teniendo al mejor (o casi
): JM Rosillo.
Los que nos hayáis visto en directo varias veces habréis notado que en esta gira nos acompaña un nuevo teclista. Se llama Charlie Bautista. Y a él le dedicamos estas últimas líneas por ser tan tremendamente bueno y precoz con cualquier cosa que toca. No va con segundas. Y por hacernos tan felices.
Y lo más importante: gracias de nuevo a todos los que habéis ido a vernos. No nos cansaremos de repetirlo.
Besos.




