Posteando que es gerundio
Tuesday, December 4th, 2007Hola desde casa a todos los que leéis esto y especialmente a los que participáis.
Siento no haber podido actualizar más, pero es difícil encontrar tiempo, ganas, wifi e incluso inspiración en mitad de la gira. A veces también faltan cosas que contar pues hay días que se repiten demasiado iguales y ahora que ha pasado poco tiempo, muchos se mezclan como si hubiesen sido el mismo.
Así que haré un resumen sin criterio.
En definitiva, venimos emocionados. Sobre todo porque nos lo hemos pasado de puta madre. Irte de gira casi un mes es un arma de doble filo: puedes venir hasta los cojones de todo, renegando hasta de ti mismo o con fuerzas renovadas. De algunas cosas venimos realmente hartos, pero son insignificantes. Por ejemplo, estamos hartos de cuartos de baño en los que te puedes duchar, lavar los dientes y otras cosas a la vez, todo sin levantarte del sitio, hartos de comer en estaciones de servicio o de los cafés a 3 €, pero ¿a que es insignificante?
Como iba diciendo, lo demás, lo importante, ha ido fenomenal. Los conciertos han salido bien casi todos y hemos tocado bastante bien a mi poco modesto entender. Muchas veces muy bien y eso, haciendo 5 conciertos en una semana, es bastante difícil. Quizá queda mal que nosotros mismos lo digamos, pero hemos hecho tantos esfuerzos que nos merecemos al menos nuestro propio reconocimiento. El público se ha portado genial en todos, cada uno a su manera, pero muy bien siempre. A veces hemos llenado salas. Otras no ha venido casi nadie. Es lo que hay. A veces hemos tocado con otros grupos y otros solos. Total, bastante variedad.
Definitivamente, la manera de trabajar y las condiciones en todas las salas que conocemos en Francia está a años luz de la media española. A años luz. Pena nos da, sobre todo porque no es sólo cuestión de pasta, sino de ganas y de querer hacer las cosas bien.
El concierto de París fue especial, seguro que inolvidable para nosotros. Pero curiosamente hay otros como Montpellier, Dijon o Le Havre que nos dejaron un sabor de boca quizá más especial que cualquier otro… por lo inesperado.
No hemos parado de reírnos.
No sé qué contar de los últimos 20 días… porque ha habido de todo pero no todo se puede contar. En la frontera Suiza un amable policía nos retuvo, una vez me caí en mitad de un concierto, hicimos botellón y bailamos reguetón, conocimos el peor hotel de París y firmamos un tanga, nos llamaron Gipsy Kings y nos invitaron a cienes de copas, nos metimos en la boca alguna que otra baguette, una fondue, confit de canard, mostaza y foie de ánade; brindamos con champagne, bebimos vino y pastiss, cervezas calientes y copas sin hielo, conocimos gente, estudiantes o incluso erasmus, músicos o cocineros, hablamos inglés y francés, dormimos poco, mucho, bien y mal, en camas, en cunas, en furgonetas y en sofases; tuvimos nieve, sol, viento y lluvia; vimos ciudades de ensueño, la Alsacia, la Bretaña, la Normandía y más: la tundra, bosques, macizos y macizas centroeuropeos, el bajo monte, el sagrado corazón y la alta montaña, pequeños pueblos con encanto y polígonos industriales, puentes colgantes, torres, gárgolas, ojivas y la hojarasca que el otoño deja; ríos, valles, lagos, deltas, campiñas y aves de rapiña, cuervos, loros, cotorras, pavos reales y flamencos; autopistas, carreteras secundarias y vías agropecuarias; improvisamos fiestas y coreografías, grabamos vídeos, hicimos fotos, anduvimos, corrimos y recorrimos, visitamos catedrales, kebabs, tiendas de música, de guitarras, de amplis, de postales, de fulares, de horquillas, librerías y anticuarios, bulevares, parques y aeropuertos; madrugamos, trasnochamos y nos fumamos todo el tabaco que nos llevamos. Así que tres cartones y tres semanas después, creo que no hay ni un solo mal recuerdo, o por lo menos ninguno que no me haga sonreir.
Y nada, esto continúa, hay más conciertos dentro de muy poco.
Para casi terminar, quiero citar a las 4 personas que nos han acompañado en la gira, que han trabajado con nosotros y que nos han salvado de tantas cosas, que nos han hecho la vida y los conciertos tan fáciles, sin los que no lo podríamos haber hecho y que seguramente no guarden tan buen recuerdo como nosotros: ellos barren la mierda que se encuentran y la que vamos dejando nosotros. Son Philippe, Alex, Juan y el Lagarto. Gracias, nos amis.
Por último, nuestro abrazo más fuerte para el maestro Charlie Bautista, que nos sufrió por primera vez durante más de un día. Y lo que le queda. Grande.
Adiós.
Fotos 1, 3, 4, 7 y 8 by Lagarto. Gracias compañero.









